car, un dolor que aparece en un punto concreto o una sensación de chasquido. Si el origen es una microfisura, el cuadro suele ir a más si no se interviene.
Causas frecuentes de microfracturas
Las microfracturas no suelen aparecer por una sola razón, sino por la suma de pequeños factores a lo largo del tiempo. Las causas más habituales son:
Bruxismo: apretar o rechinar los dientes (sobre todo de noche) genera una sobrecarga constante que debilita el esmalte.
Cambios térmicos: alternar frío y calor de forma repetida puede favorecer microgrietas por contracción y expansión.
Morder alimentos u objetos duros: hielo, caramelos muy duros o ciertos frutos secos pueden producir daños acumulativos.
Traumatismos: un golpe “sin importancia” puede dejar una fisura interna.
Empastes antiguos o desgastados: al perder ajuste, el diente puede quedar más expuesto y fracturarse con más facilidad.
Síntomas que pueden alertarte
Aunque cada caso es distinto, hay señales que son especialmente típicas cuando existe una microfractura:
Dolor agudo al masticar, sobre todo al morder en un punto concreto.
Sensibilidad localizada al frío o al calor (suele afectar a un diente, no a toda la boca).
Dolor intermitente, que aparece y desaparece sin una causa clara.
Sensación de “crujido” o chasquido al morder.
¿Cómo se diagnostica una microfractura dental?
El diagnóstico de microfracturas requiere experiencia y una exploración meticulosa. En nuestra clínica combinamos distintas herramientas para confirmar el origen del dolor y descartar otras causas:


